Descrición

Un estrecho camino entre muros de piedra nos lleva hasta este hermoso rincón formado por una pequeña fuente de traza románica y construida en piedra. Tiene un pequeño ángel esculpido en la parte superior, con dos pilas de piedra situadas a distinto nivel. Sirve de descanso y refresco para los peregrinos que se acercan al santuario de A Franqueira y a sus aguas se le atribuyen poderes para aliviar los males de huesos e incluso para “rejuvenecer”. En una zona de sombra, resulta muy placentero escuchar el murmullo del agua al caer de una pila a la otra y seguir su curso natural.